30 nov 2010

1000 VISITAS


¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ 1000 VISITAS !!!!!!!!!!!! 
ME LAS QUITAN DE LAS MANOS.


29 nov 2010

PEPITA Y EL TOPO REINALDO


Pepita, una adolescente de tercer curso, vivía en un piso de la calle Alcalá, con sus dos padres. Ella tenía un problema, era muy tímida y por eso tenía miedo de presentar un trabajo de ciencias a sus compañeros.

Un día su madre habló con su madre sobre el tema y ella le dijo:
-Pepita, hija, te voy a contar una fábula que me contó tu abuela cuando yo tenía tu edad. Dijo la madre.
La mujer le contó a su hija la fábula. Era la siguiente.
Corrían tiempos de invierno en el bosque de las Hayas azules. El señor topo estaba como siempre con su mujer y su hijo Reinaldo en su casa, ya que en esa época la nieve había cubierto el agujero de salida. El señor topo estaba preocupado porque su familia estaba muy aislada y a su hijo salía muy afectado por que al faltar casi todo un trimestre a clase no se relacionaba con sus amigos y los estaba perdiendo. Un día su pare decidió hablar con él y le dijo:
-Reinaldo, hijo, sé que piensas que eres desgraciado y diferente a tus compañeros, pero no podemos hacer nada para cambiar de casa.- Dijo el padre.
-Papá estoy bien, no necesito que nos cambiemos de casa.- Contestó Reinaldo.
-Hijo, sé qué te pasa algo y que no me la quieres contar por alguna razón. Si tienes algún problema de cualquier tipo no dudes en decírnoslo.- Dijo el padre.
Reinaldo se retiró a la cama y se quedó toda la noche pensando sobre lo que le había dicho su padre.
Al día siguiente, Reinaldo se levantó pronto por una serie de ruidos que estaba oyendo fue a la habitación de sus padres y vio que no estaban. De repente Reinaldo oyó un grito de su padre, el salió corriendo a la llamada de su padre y descubrió un túnel, que la salida estaba libre y que se podía salir. Reinaldo salió y su padre le dijo:
-Reinaldo has visto este año el deshielo ha llegado antes y ya puedes volver al colegio, así que corre que vas a llegar tarde.
Reinaldo fue corriendo al colegio y cuando llegó Reinaldo fue corriendo a su buen amigo el cerdo Oing Pocilga y le dijo:
-¡Oing, he vuelto!- Grito Reinaldo alegremente.
El cerdo se giró a Reinaldo y este le miró con la cara extrañada y cuando Reinaldo le fue a dar un abrazo este se extrañó, se apartó y luego le dijo:
-¿Y tú, quién eres?- Le dijo el cerdo al topo sorprendido.-No serás uno de esos topos que están encerrados por la misma naturaleza para que no molesten.-Rio el cerdo en compañía.
Reinaldo salió disparado y llorando hacia su casa y cuando llego le dijo a su padre cabreado:
-No pienso volver al colegio. -Gritó Reinaldo lloriqueando a su padre.
Entonces Reinaldo se fue corriendo a su habitación y se encerró.
Al día siguiente, Reinaldo se levantó y fue al colegio al llegar al colegio, Oing fue y le dijo:
-¡Eh, tu topo! porque ayer me diste un abrazo, es que haces con todo el mundo que no conoces lo mismo.-dijo el cerdo levantando la voz.
Por la tarde el padre de Reinaldo habló con su hijo y le dijo:
-Hijo, ¿qué te está pasando en la escuela?-preguntó el padre.
-Es que Oing dice que soy un extraño para él y que nunca me ha visto.-respondió Reinaldo.
-Has probado a recordárselo.-dijo el padre.
-No.-respondió el hijo.
-Pues deberías de recordárselo.-dijo el padre.
Reinaldo se fue a dormir pensando en lo que le había dicho su padre.
Al día siguiente Reinaldo fue a la escuela y consiguió convencer a Oing que el tiempo había Hecho olvidarle y que tendría que recordarle. Desde ese día Oing no volvió a olvidarse de su amigo y se hicieron inseparables.
Yo que estaba allí y que lo vi se me ocurrieron estos versos:
Si quieres que algo te salga bien,
debes pensarlo bien.bes pensártelo muy bien

8 nov 2010

UNA DE LAS HISTORIAS POSIBLES DEL ORIGEN DEL CASTELLANO


Érase una vez hace más de ochocientos años una clase de latín avanzado con veintisiete alumnos.
Los alumnos estaban cansados de dar solo clase de latín. Algunos se dormían, incluso la profesora Risuelda una vez se durmió.
Había un alumno llamado Pelibronio, alto, rubio y de ojos azules, que decidió ir al rey a protestar por las clases.
el rey que era un hombre muy mayor y que había vivido muchos años le contestó:
-las clases llevan siendo así desde hace más de un siglo,y no las vamos a cambiar porque a un alumno no le guste. Contestó el rey.
-Pero sí el otro día se durmió la profesora del aburrimiento. Protestó Pelibronio.
-Por mucho que me protestes no pienso cambiarlo. Contestó el rey. Así que, vete si no quieres que llame a la guardia real.
Al día siguiente tocaba examen y como Pelibronio el día anterior había estado hablando con el rey
no había estudiado. Pelibronio entrego el examen a la profesora casi en blanco y le pregunto si podía ir a hablar con el gran sabio la profesora respondió afirmativamente.
Pelibronio llego a la habitación del gran sabio y entablaron una conversación:
-¿Qué quieres alumno?. Preguntó el sabio.
-Desearía hablar con el sobre las asignaturas que estamos aprendiendo. Respondió Pelibronio.
-¿Sobre cuál?. Preguntó el sabio.
-¡No es obvio! La única que damos. Gritó Pelibronio.
-¡De eso venía ha hablarle! ¡Que solo damos una asignatura!. Pelibronio.
-Y ¿qué quieres que haga yo?. Preguntó el sabio. El rey es el que decide las materias que se estudian.
-Entonces dile que aumente el número de asignaturas. Respondió Pelibronio.
-Si intento hacer que cambie el sistema de estudio el rey me encerrara por desafiar su sistema social estamental. Argumentó el sabio. Una cosa, si tanto estas interesado en aprender otras cosas ¿por qué no le dices a tu padre, que es un noble de alta sociedad, que le convenza?
Pelibronio sonrió de forma maliciosa y salió de la sala con dirección a su casa.
Cuando llegó a su casa Pelibronio se dirigió a la habitación de su padre y empezaron una conversación:
-Padre, tú que eres un hombre de la alta nobleza y consejero del rey,¿podrías convencerlo de que
cambie el sistema de estudios?. Propuso el chico.
-¿Para qué? hijo mio. Contestó el padre.
-Para que tengamos más asignaturas que estudiar como por ejemplo, esa lengua que dicen los juglares y trovadores que se está extendiendo muy rápido por el reino. Argumentó el hijo.
-Tal vez tengas razón hijo. Esta tarde iré al rey y se lo propondré y si es necesario le entregaré riquezas a cambio. Decidió el padre.
Aquella misma tarde el padre de Pelibronio se presentó ante el rey y tras varios sobornos consiguió que el rey cediera e hizo esa lengua de la que tanto hablaban los viajantes del norte de la península la lengua oficial de todo el reino y esto hizo que en la escuela de Pelibronio, ahora llamada escuela de traductores, se estudiaran diferentes lenguas del mundo conocido.